Palabreo del Chamán

Soy la voz del piapoco en la rama, mi paso es el paso del lagarto y del jaguar.
Mis ojos miran a lo lejos, traspasan la selva y llegan al corazón de la tierra.
Mis amigos son los ardientes cunaguaros, las veloces ardillas, las lánguidas iguanas.
Mi canto es el canto del torrente, que arrastra flores y ramas en la espesura.
Piso como la danta, como el picure.
Veo en el aire rostros desconocidos, flores y truenos, tengo el signo de la flor y el canto.
Soy piedra y latido, soy rugido de fiera en la noche, compás de lluvia en la arena.
Mis cabellos flotan sobre el río, soy brillo de luciérnagas entre la hojarasca.
Pertenezco a la selva, traigo palabras de unión y fuerza, de aliento y esperanza.
Están escritas en fuego y sangre nuestras lenguas, nuestras voces perviven en el aire, resuenan a través de los siglos.
Nuestra fuerza está en la tierra y la unión con ella,
nuestro vigor está en nuestros cantos, en nuestras flautas, en nuestros pasos a través de los árboles.
Cantemos juntos, dancemos juntos,´
hablemos a las flores, a los animales, a los ríos.
Todos permaneceremos, cada día seremos más fuertes,
Creceremos como la hierba, como el bejuco silvestre,
entibiaremos la tierra con calor de sol.

Marisa Vannini de Gerulewicz. El Chamán de los Cunaguaros

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Marzo

Tarde de humo y serpientes en llamas
un grano del reloj de arena estalla el vidrio
se suspende mi mundo entre dos gritos:

desconsuelo de mi madre
indolencia de cualquiera

en el medio yo
haciéndome nada con todos
el corazón líquido
un océano de tristeza
difundiendo vida
en azules acuarelas

Recuerdo tu momento de mayor locura
mencionando un sol índigo
que enciende historias olvidadas
-historias necesarias-
del fuego sagrado en el alma
para sacar de la oscuridad
la dimensión femenina
fuerza de los frágiles
arte de dedicar poemas, cartas y libros
valentía para decir la verdad a quien sea
orgullo de ser yo mismo
venezolano, latinoamericano, un ser humano

¿Sabes algo?
en ti siempre se reflejó
la guitarra soñadora de mi padre
y en esa madera brillante tú también te reflejaste

Y lo juro
ayer pude verte pasar
frente a la fila de próceres
con la emoción de un cuento
que hace mucho tiempo
vi condensarse en niebla
esa niebla en minerales
el mineral en estatuas
esas estatuas en sangre
la sangre en unos latidos
y los latidos en carne
la carne en consciencia viva
la vida en algo palpable
un mito que me has legado
con un final memorable:

se cuadraron en tu honor
los mismísimos inmortales

Ahora me toca a mí escribir la segunda parte

luego te sentí ascender
explotar en supernova
llover en hermandad
dejarnos una dulce estela de paz

Hoy las lágrimas riegan mi jardín de cristal
Mañana lo volverán tricolor cuando te sienta pasar

Líneas para siempre recordar lo que me diste con la historia de tu vida.

Hugo Chávez, inspiración eterna. Gracias. Hasta la victoria siempre, Comandante.

Madrugada del 7 de Marzo de 2013.

Grande, Chico

Estaba recordando el 50, qué año dios mío.

Un día llegué al campo de entrenamiento de los medias blancas de Chicago, en Pasadena. Estoy allí una mañana de mucho sol y veo acercarse un grupo. Vienen unas muchachas muy lindas, unos tipos de flux, unos fotógrafos.

Llegan hasta donde estoy y alguien me dice que esas muchachas son modelos y que vienen a hacerse unas fotografías con los peloteros. Yo, encantado. No hay mucho que hacer. Una de las poses me exige pararme detrás de una rubia y abrazarla.

Ella es bajita. Muy delgada. Se pone contra mi pecho y yo la estrecho entre mis brazos. Bajo la mirada y veo que no lleva sostén, sólo la blusa, una cotica de verano. Qué cosa tan linda, pienso. Y aparezco en la fotografía mirando sus pechos rosaditos, todavía los recuerdo.

Después supe que la modelo era muy fanática del beisbol, una mujer tan delicada como sus senos. En varias ocasiones salimos en grupo, ella era muy tímida, muy dulce. El año siguiente coincidimos en la casa de Ava Gardner, en Hollywood, y mientras Ava Gardner fumaba y se reía con los peloteros, ella permanecía alejada como si no supiera donde ponerse.

La recuerdo con mucho cariño, tratando de hablar español conmigo. Mira cómo dice la palabra Venezuela, le decía yo a Beto Ávila, el pelotero mexicano, él salía con nuestro grupo y también la conocía.

Tiempo después se casó con uno de nosotros. Se llamaba Marilyn Monroe.

Alfonso “Chico” Carrasquel. Del libro Alfonso “Chico” Carrasquel. Con la V en el pecho.