La poesía

Y fue a esa edad… Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
allí estaba sin rostro
y me tocaba.

Yo no sabía qué decir, mi boca
no sabía
nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fui haciendo solo,
descifrando
aquella quemadura,
y escribí la primera línea vaga,
vaga, sin cuerpo, pura
tontería,
pura sabiduría
del que no sabe nada,
y vi de pronto
el cielo
desgranado
y abierto,
planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada,
acribillada
por flechas, fuego y flores,
la noche arrolladora, el universo.

Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacío
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.

Pablo Neruda

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Domingo lluvioso en la noche

No tiene sentido describir lo que es un domingo lluvioso en la noche
a un domingo lluvioso en la noche.

Él ya sabe lo que es.

Conoce que el fondo de nubes que inunda mi ventana me arropa.

Observa que en mi paz está el sentir a mi madre en calma
o a mi abuelo escuchar música clásica desde su sillón.

Hace el canto de los grillos y de las ranas
tan definido como el borde de una gota de rocío sobre una hoja.

Sabe desplegarse como una alfombra
para que mi corazón pueda sentarse a meditar.

Juega a hacer sonar la radio mejor,
a volver más verde la grama de un estadium de beisbol,
a convertir el silencio en algo respirable,
a que la claridad sea su niña…

Todo eso lo hace. Y algunas cosas más.

Abre el espacio para que las notas de una guitarra eléctrica
quiebren el vacío como se quebraría un vidrio
y todos los pedazos encajasen en mí
como las piezas de un rompecabezas.

(Pink Floyd suena mejor que nunca cuando es domingo en la noche y llueve).

La explicación entonces, no es para él.

Es para ti, que por elegante casualidad,
un domingo lluvioso en la noche, me lo has preguntado.

Para Ysa.

Liliana está despierta

Hoy miro por la ventana
y encuentro paz en las nubes…

En su volverse violeta
y en mi volverme como ellas
celebro la vida en letras:

Liliana está despierta

Su ojos sólo requieren
témperas azul y rosa
para brillar como agua
rociada de mariposas

Liliana está despierta

Y yo la acuné en mis brazos
susurrándole el planeta
contándole de ranitas
lluvias, tambores y estrellas
con toda mi fé en su lucha
liberándome en su pena

(me prometo que algún día
seré de algodón como ella)

Mientras, voy a mi sueños
alegría hecha certeza
porque sonrió cuando dije

que Liliana está despierta

De un cielo a otro semejante pasan los soñadores

Dejamos nuestra infancia a la
mariposa cuando dejamos
un poco de aceite en los peldaños,
pero olvidamos saludar a nuestra hierbabuena,
olvidamos saludar furtivamente a nuestro mañana
tras nosotros.
La tinta del mediodía sería blanca si no estuviera
el libro de la mariposa en torno nuestro.

Mariposa, fiel a ti misma, sé como quieras,
antes y después de mi nostalgia.
Deja que sea tu ala y que mi locura viva
conmigo cálida.
Mariposa, madre de ti misma, no me abandones
a la suerte que me destinan.
No me abandones.

De un cielo a otro semejante, pasan los soñadores,
séquito de la mariposa, portando espejos de agua.
Nosotros podemos ser como anhelamos.
De un cielo a otro semejante
pasan los soñadores.

La mariposa teje con la aguja de luz
los atavíos de su comedia.
La mariposa nace de sí misma
y danza en el fuego de su tragedia.

Mitad Fénix. Lo que le ha rozado nos roza.
Una semejanza agazapada ente luz y fuego,
entre dos caminos.
No. Nuestro amor no es descuido ni sabiduría.
Siempre así, así…así.
De un cielo a otro semejante
pasan los soñadores.

La mariposa es agua que ansía volar.
Se escapa del sudor de las muchachas y crece
en la nube de los recuerdos.
La mariposa no declama el poema,
es tan ligera que rompe las palabras
como rompen los sueños los soñadores.

Mahmoud Darwish (Palestina).

Hablando conmigo mismo

Me hablo en mis sinceridades. Me escribo en una solitaria noche. Me acerco a mi propio ser desde mi propia respiración clara, desde mi propia oscuridad, desde mis propias dudas. Me veo al espejo, esperando lo mejor o lo peor, pero siempre manteniendo la mirada.

Estando ahí, me creo, me acepto, me sueño, me dibujo, me siento, me admiro, me aprecio, me evalúo…

Me quiero, me empiezo a escuchar.

Me reconozco como expresor de sensaciones y tardes de lluvia tenues.