Perspectiva infantil

Al ver hacia arriba con ojos de niño
las estrellas nada pesan.

Tampoco el cielo se me viene encima
por haberlo derramado pensándolo.

Al caminar con poca edad
la oscuridad desaparece
disuelta tras el sendero claro
que marcan mis pasos nacientes.

También, al dejar a mi adulto de lado
suceden cromáticas maravillas:

El azul y el violeta me enseñan a danzar
en amistosa compañía.

El verde sale de mi pecho como un saludo mágico
a las personas que encajan en mí como legos.

Dejo de ver frío el rojo de la sangre vertida,
para sentirla cálida y viva
tejiendo el tapiz que une todas nuestras vidas.

El marrón de las páginas de un viejo libro
se vuelve cuna de madera
para ideas recién nacidas.

Y cuando los cabellos ámbar de una dama
cerca destellan…

…entonces le pido ayuda al chamín
para que vaya a jugar cerca de ella
esperando que me traiga su sonrisa
como un alegre botín.

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